Loco, mi vida es el tillible fracaso así. Me salieron cuatro espinillas esquemáticamente juveniles al unísono on da’ face y me quedé dormida en clases con el peor rostro de ultratumba-remake de película shina.
En volá y es una señal que god me está enviando pa’ que salga a cazar machos en virtud de llevar a cabo exitosamente el ritual otoñal de apareamiento or somethin’ [?]. No, ewr… a lo que quería llegar es a otra hueá diametralmente opuesta: LA DESIHNIBICIÓN Y EL LIBERTINAJE JUVENIL omg omg omg.
Porque quien escribe, la virtuosa hermana Helena -servidora fiel de Jehová y su palabra-, el otro día se infiltró en las entrañas del carrete universitario durante el crepúsculo de un viernes random y lo que vio ahí prácticamente le hizo caer sobre sus rodillas y mirar al cielo en busca de alguna guía divina que pudiese ayudarle a superar el trance agudo de estar entre medio del pecado mismo. O’ margot.
No, ni tanto en verdad, pero igual me dieron ganas de rociar con agua bendita a un par de pobres tipas que, obnubiladas por su embriaguez, sacaron a relucir la porción más patética de una damsel in distress: la angustia por pico (chan!). O sea, hello. Unx se cura, sin embargo hay que mantenerse siempre dignx -y esto aplíquese sin hacer diferencias de género, porque no porque las minas seamos minas y tengamos chochi significa que debamos
comportarnos como señoritas o como Santa Helena (A), además que también es harto penca ver a un hombre en la decadencia alcohólica absoluta, onda “tráiganse un hígado” and stuff-. Y cuando hablo de dignidad me refiero simplemente al hecho de conservar la compostura sepsual y no salir a buscar gente a dos hectáreas plus ultra y ultra desconocidos para *intentar* comer (cacha, más encima era fail las hueonas), al menos en público pa’ que después no te anden pelando -así como lo estoy haciendo ahora bajo el anonimato y confidencialidá de la internetz-. Lo que más me carga es que las niñitas que suelen mostrar esta clase de conductas asdf son terrible newbies en materia etílica y aparte se gastan la mea car’e santas, caminan como pisando huevos, no dicen garabatitos y cosas del estilo. A ver, una polaridad a la vez: o erís una bitch del ruockh entregada a los vicios y placeres que ofrece esta vida terrenal o eliges el camino de la luz y el bien como esta humilde servidora [!?!?!?!]. Las moscas muertas están OUT.
No, en verdad verdad, todos estos reclamos surgen a raíz de LO PICÁ QUE QUEDÉ, porque pese a haber toma’o lo suficiente como para quedar arriba del balón y reírme con los borrachines, no me pasó absolutamente nada. Nada de nada, y no es algo como para enorgullecerse cuando uno quiere puro hacerse bolsa los riñones un viernes por la tarde k9. No sé si eres tú o yo, copete mío, pero si las cosas siguen así tendremos que romper esta relación de años y he de dejarte en busca de otro estupefaciente que me haga sentir mujel y hueá.
Ya, ehm. No tengo idea como se termina un sermón, así que no sé po’. Amén, Ite missa est, chao pescao, shambalai.